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Reading: ¿Qué tan pagana es la Navidad y lo es realmente?
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¿Qué tan pagana es la Navidad y lo es realmente?

Esperanza Viveros
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Comencemos con una observación algo sombría: en ninguna parte de las Santas Escrituras se nos instruye explícitamente a conmemorar el nacimiento de Cristo Jesús mediante una celebración. La Biblia no proporciona evidencia definitiva que señale la fecha exacta de este acontecimiento trascendental, dejándonos sin un fundamento escritural claro para tal práctica. Esta ausencia de detalle resulta particularmente llamativa cuando consideramos la abundancia de información que las Escrituras ofrecen sobre otros aspectos de la vida de Jesús, especialmente su muerte.

Los cuatro Evangelios —Mateo, Marcos, Lucas y Juan— proporcionan detalles precisos sobre el momento y las circunstancias de la crucifixión de Jesús, con referencias a la Pascua y al calendario judío que anclan el evento históricamente. Por ejemplo, los relatos evangélicos sitúan la muerte de Jesús en el 14 de Nisán, una fecha de profundo significado en la tradición judía. En contraste, los relatos del nacimiento en Mateo y Lucas, aunque ricos en significado teológico, son notablemente vagos respecto a la fecha o estación específica del nacimiento de Jesús. Esta discrepancia ha alimentado siglos de debate y especulación acerca de los orígenes de la Navidad y su lugar dentro de la práctica cristiana.

La falta de especificidad escritural respecto a la fecha del nacimiento de Jesús contrasta marcadamente con el énfasis del cristianismo primitivo en su muerte y resurrección. A finales del siglo II, el Padre de la Iglesia griega Orígenes (c. 165–264) expresó desprecio por la costumbre romana de celebrar cumpleaños, la cual consideraba una práctica pagana arraigada en la idolatría. La burla de Orígenes hacia tales festividades sugiere que, durante su vida, las comunidades cristianas aún no habían adoptado una celebración formal del nacimiento de Jesús. Este contexto histórico es crucial, pues indica que la Navidad, tal como la conocemos, no formaba parte del cristianismo primitivo.

La discusión más antigua conocida sobre la fecha del nacimiento de Jesús proviene de Clemente de Alejandría (c. 150–215), un teólogo egipcio. En sus escritos, Clemente especuló acerca de posibles fechas para la natividad, pero no mencionó el 25 de diciembre. En su lugar, propuso fechas vinculadas a calendarios egipcios o judíos, reflejando la diversidad del pensamiento cristiano temprano sobre este asunto. No fue sino hasta mediados del siglo IV cuando encontramos evidencia de iglesias occidentales celebrando el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, mientras que las iglesias orientales favorecían el 6 o 7 de enero, a menudo en conexión con la Fiesta de la Epifanía. Esta divergencia resalta el desarrollo gradual y variado de la Navidad como observancia cristiana.

¿Cómo, entonces, llegaron los primeros cristianos a la fecha del 25 de diciembre? La respuesta se encuentra en una fascinante combinación de conceptos teológicos judíos y especulación cristiana temprana. La iglesia primitiva adoptó una tradición judía, presente en textos como el Talmud Babilónico (Rosh Hashaná 10b–11a), la cual sostenía que los acontecimientos redentores significativos a menudo comienzan y terminan en la misma fecha. Esta visión cíclica del tiempo sugería que la concepción y la muerte de una gran figura podían estar alineadas cósmicamente. Sobre esta base, Tertuliano (c. 160–220), un destacado escritor cristiano temprano, afirmó conocer la fecha exacta de la muerte de Jesús: el 25 de marzo, correspondiente al 14 de Nisán. A partir de esto, dedujo que Jesús también fue concebido en esa misma fecha.

La lógica de Tertuliano, aunque especulativa, ofrece una valiosa perspectiva sobre la mentalidad cristiana temprana. Si Jesús fue concebido el 25 de marzo, un período de gestación de nueve meses situaría su nacimiento alrededor del 25 de diciembre. Este cálculo, aunque probablemente inexacto, demuestra cómo los cristianos primitivos buscaron anclar la natividad dentro de un marco teológico más que en evidencia histórica. De manera intrigante, esta datación también coincidía con la práctica cristiana temprana de celebrar el 1 de enero como la Fiesta de la Circuncisión, marcando el octavo día después del nacimiento de Jesús (contando desde la tarde del 24 de diciembre, conforme a la costumbre judía). Esta conexión sugiere un esfuerzo deliberado por crear un calendario litúrgico coherente.

Es crucial reconocer el contexto histórico en el cual surgió la Navidad. Entre los siglos IV y VI, a medida que el cristianismo se extendía por el Imperio Romano, los líderes cristianos comenzaron a “cristianizar” festividades paganas locales para facilitar la evangelización. Este proceso implicó adoptar y reinterpretar prácticas culturales existentes para reflejar temas cristianos. Por ejemplo, la fiesta romana de Saturnalia, una celebración de mediados del invierno, y otros rituales relacionados con el solsticio fueron gradualmente impregnados de significado cristiano. Sin embargo, esta práctica de adaptación cultural no comenzó de manera significativa sino hasta alrededor del 300–320 d.C., mucho después de que la fecha del 25 de diciembre para la Navidad ya había sido propuesta.

Antes de este período, los cristianos estaban inmersos en una lucha contracultural contra las religiones paganas dominantes de los mundos romano y persa. Perseguidas y marginadas, las comunidades cristianas primitivas difícilmente habrían adoptado costumbres paganas sin reservas. Más bien, buscaban distinguirse de sus vecinos paganos, enfatizando la singularidad de su fe. En consecuencia, la selección del 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús —ocurrida entre 100 y 150 años antes de la cristianización generalizada de las festividades paganas— no puede descartarse simplemente como un intento de apaciguar a los paganos romanos, como sugieren algunas teorías populares.

Una de estas teorías señala la festividad romana de Sol Invictus, el “Sol Invencible”, establecida por el emperador Aureliano en el año 274 d.C. y celebrada el 25 de diciembre. Los críticos argumentan que los cristianos se apropiaron de esta festividad pagana para hacer su fe más atractiva a los conversos romanos. Sin embargo, esto pasa por alto el hecho de que los cristianos ya habían establecido el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús a principios del siglo III, al menos 70 años antes del decreto de Aureliano. Además, algunos historiadores sugieren que el establecimiento de Sol Invictus pudo haber sido un intento de las autoridades romanas por contrarrestar la creciente popularidad del cristianismo, y no al revés. La cronología de estos acontecimientos complica la narrativa de la Navidad como un derivado pagano.

Para abordar las preguntas más amplias que rodean a la Navidad, consideremos varios puntos clave:

¿Es la Navidad una festividad bíblica?

No. La Biblia no ordena ni describe la celebración del nacimiento de Jesús. Aunque la natividad es un evento central en la teología cristiana, su conmemoración como festividad es un desarrollo posterior, arraigado en la tradición más que en un mandato escritural.

¿Contiene la celebración de la Navidad elementos de origen pagano?

Indudablemente. Con el paso del tiempo, la Navidad absorbió elementos de diversas tradiciones culturales, como el uso de árboles perennes, coronas y banquetes de invierno, los cuales tienen raíces en prácticas precristianas. Estos elementos fueron reinterpretados para transmitir temas cristianos, pero sus orígenes paganos están bien documentados.

¿Es el 25 de diciembre la fecha correcta para celebrar el nacimiento de Jesús?

Es posible, pero altamente improbable. La falta de evidencia histórica o escritural, combinada con la naturaleza especulativa de los cálculos cristianos tempranos, sugiere que el 25 de diciembre es más simbólico que factual. Factores como la mención de pastores en el campo —“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño” (Lucas 2:8)—, lo cual sería inusual en invierno, refuerzan las dudas sobre la exactitud de la fecha.

¿Es la Navidad una festividad pagana?

Especular que el 25 de diciembre sea la fecha del nacimiento de Jesús no es inherentemente pagano. La selección de la fecha tuvo su origen en razonamientos teológicos, no en la adoración pagana. Aunque la Navidad ha incorporado elementos paganos con el tiempo, su propósito central —celebrar la encarnación de Cristo— es distintivamente cristiano.

En conclusión, los orígenes de la Navidad son complejos, entrelazando tradiciones teológicas judías, especulación cristiana temprana y adaptaciones culturales posteriores. Aunque el 25 de diciembre casi con certeza no es la fecha real del nacimiento de Jesús, su selección no fue una capitulación al paganismo, sino el resultado de intentos sinceros, aunque imperfectos, por honrar un evento fundamental en la historia de la salvación. La evolución de esta festividad refleja la interacción dinámica entre la fe y la cultura, un proceso que continúa moldeando su observancia hasta el día de hoy.

 

Cita poderosa

La Biblia no necesita ser reescrita, pero sí necesita ser releída.

James H. Charlesworth
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