{"id":15698,"date":"2026-02-15T01:30:45","date_gmt":"2026-02-14T22:30:45","guid":{"rendered":"https:\/\/drelisblog.com\/?p=15698"},"modified":"2026-02-15T07:36:18","modified_gmt":"2026-02-15T04:36:18","slug":"deja-que-los-muertos-entierren-a-sus-muertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/drelisblog.com\/es\/deja-que-los-muertos-entierren-a-sus-muertos\/","title":{"rendered":"Deja que los muertos entierren a sus muertos"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cD\u00e9jame primero ir y enterrar a mi padre.\u201d Esta petici\u00f3n de un aspirante a disc\u00edpulo, y la desconcertante respuesta de Jes\u00fas \u2014\u201cS\u00edgueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos\u201d\u2014 ha inquietado a los lectores durante dos milenios. Parece enfrentar la urgencia del discipulado con el mandamiento fundamental de honrar a los padres. Sin embargo, los conocimientos sobre las pr\u00e1cticas funerarias jud\u00edas del siglo I revelan que la solicitud del hombre probablemente no se refer\u00eda a un funeral inminente, sino a una obligaci\u00f3n familiar futura y lejana. Comprender este contexto cultural muestra a Jes\u00fas no como alguien que menosprecia el deber filial, sino como quien desaf\u00eda una postergaci\u00f3n que subordinaba el llamado transformador e inmediato del reino de Dios a una conveniencia manejable para m\u00e1s adelante.<\/span><\/p>\n<p><b>El contexto b\u00edblico<\/b><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En Mateo 8:18\u201322, en medio de demostraciones de la autoridad de Jes\u00fas \u2014sanando a los enfermos, calmando la tormenta y expulsando demonios\u2014 dos posibles seguidores se le acercan. Un escriba promete una lealtad entusiasta, solo para escuchar a Jes\u00fas advertirle sobre el costo: \u201cLas zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene d\u00f3nde recostar su cabeza.\u201d Luego otro dice: \u201cSe\u00f1or, perm\u00edteme que vaya primero y entierre a mi padre.\u201d Jes\u00fas responde con firmeza: \u201cS\u00edgueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lucas 9:57\u201362 registra un intercambio similar durante el camino de Jes\u00fas hacia Jerusal\u00e9n, a\u00f1adiendo a una tercera persona que desea despedirse de su familia. Jes\u00fas responde: \u201cNinguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atr\u00e1s, es apto para el reino de Dios.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ambos Evangelios presentan el discipulado como una exigencia de prioridad absoluta sobre la seguridad, las obligaciones familiares y las normas sociales. Mateo destaca el costo en medio de los milagros de Jes\u00fas; Lucas subraya el compromiso hacia adelante en el camino a la cruz.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Pasajes clave<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora que hemos visto el contexto, acerqu\u00e9monos a nuestros textos.<\/span><\/p>\n<p><b>21<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Y otro de sus disc\u00edpulos le dijo: Se\u00f1or, perm\u00edteme que vaya primero y entierre a mi padre. <\/span><b>22<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Jes\u00fas le dijo: S\u00edgueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos. (Mateo 8:21\u201322)<\/span><\/p>\n<p><b>59 <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Y dijo a otro: S\u00edgueme. \u00c9l le dijo: Se\u00f1or, d\u00e9jame que primero vaya y entierre a mi padre. <\/span><b>60<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Jes\u00fas le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y t\u00fa ve, y anuncia el reino de Dios. (Lucas 9:59\u201360)<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los textos son algo diferentes, pero esencialmente comunican el mismo mensaje en versiones ligeramente variadas. La dificultad surge del aparente desinter\u00e9s de Jes\u00fas por uno de los Diez Mandamientos.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Honra a tu padre y a tu madre, para que tus d\u00edas se alarguen en la tierra que Jehov\u00e1 tu Dios te da.(\u00c9xodo 20:12; Deuteronomio 5:16)<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Asistir al funeral de un padre y despedirse del hombre que desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental en el nacimiento y la crianza de uno parece una expresi\u00f3n evidente de honrarlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta inquietud se profundiza al considerar las tradiciones jud\u00edas del per\u00edodo del Segundo Templo, donde la sepultura adecuada de los muertos se consideraba un acto profundo de piedad y caridad. Por ejemplo, la Sabidur\u00eda de Ben Sira (Eclesi\u00e1stico, compuesta ca. 180 a. C.) enfatiza el honor a los padres, incluyendo el cuidado en la vejez y la debida memoria despu\u00e9s de la muerte (Sir\u00e1cida 3:1\u201316; 7:27\u201328). En el libro de Tob\u00edas (un texto ampliamente venerado en el juda\u00edsmo del Segundo Templo, compuesto alrededor del 200 a. C.), Tobit arriesga repetidamente su vida para enterrar a jud\u00edos que hab\u00edan quedado insepultos, considerando esto como una de sus principales obras de justicia (Tob\u00edas 1:16\u201320; 2:3\u20138).<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De manera similar, el historiador Josefo (escribiendo a finales del siglo I d. C.) se\u00f1ala que incluso los jud\u00edos que pasaban por all\u00ed deb\u00edan unirse a las procesiones f\u00fanebres con lamentaci\u00f3n (Contra Api\u00f3n 2.205). En fuentes rab\u00ednicas posteriores, que reflejan tradiciones que se remontan a esta \u00e9poca pero que fueron codificadas m\u00e1s tarde, se subraya a\u00fan m\u00e1s la sepultura como una mitzv\u00e1 suprema de bondad, con el deber recayendo especialmente sobre los hijos (Mishn\u00e1 Sanedr\u00edn 6:5).<\/span><\/p>\n<p><b>Diversas interpretaciones<\/b><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hist\u00f3ricamente, los int\u00e9rpretes cristianos, incluidos Padres de la Iglesia como Juan Cris\u00f3stomo y Agust\u00edn, entendieron las palabras de Jes\u00fas \u2014\u201cS\u00edgueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos\u201d (Mateo 8:21\u201322; Lucas 9:59\u201360)\u2014 como un llamado metaf\u00f3rico a priorizar radicalmente el reino de Dios incluso por encima de deberes terrenales sagrados.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ellos ve\u00edan a los \u201cmuertos\u201d como los espiritualmente muertos (incr\u00e9dulos o indiferentes al llamado de Dios) que pod\u00edan encargarse de los entierros f\u00edsicos. Esto enfatizaba la lealtad inmediata a Cristo, considerando a menudo la petici\u00f3n como una excusa para retrasar la obediencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El consenso acad\u00e9mico moderno favorece en gran medida una lectura idiom\u00e1tica: \u201centerrar a mi padre\u201d significaba esperar hasta la muerte del padre (a\u00fan vivo) y cumplir con las obligaciones familiares y de herencia \u2014posiblemente a\u00f1os despu\u00e9s\u2014 dejando al descubierto una actitud de postergaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><b>Una clave desde la arqueolog\u00eda: el entierro secundario<\/b><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los recientes hallazgos arqueol\u00f3gicos sobre las costumbres funerarias jud\u00edas del siglo I ofrecen una soluci\u00f3n esclarecedora \u2014y quiz\u00e1 m\u00e1s responsable\u2014 a este dilema.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La idea clave que aporta una perspectiva significativa al texto es que los jud\u00edos en tiempos de Jes\u00fas no enterraban a sus muertos una sola vez, sino dos. Ya estamos familiarizados con el entierro primario (pensemos en L\u00e1zaro o en el mismo Jes\u00fas, ambos colocados en una cueva sepulcral). Esto es lo que describe el Evangelio de Juan:<\/span><\/p>\n<p><b>39<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Tambi\u00e9n Nicodemo, el que antes hab\u00eda venido a Jes\u00fas de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de \u00e1loes, como cien libras. <\/span><b>40<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Tomaron, pues, el cuerpo de Jes\u00fas, y lo envolvieron en lienzos con especias arom\u00e1ticas, seg\u00fan es costumbre sepultar entre los jud\u00edos. (Juan 19:39\u201340, RVR1960)<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La arqueolog\u00eda aporta evidencia abrumadora de que tambi\u00e9n exist\u00eda un entierro secundario. Este rito, conocido como ossilegium, no era exclusivamente jud\u00edo, pero fue la pr\u00e1ctica preferida entre los jud\u00edos durante siglos antes y despu\u00e9s del tiempo de Jes\u00fas. Esto era especialmente cierto en Judea, aunque la pr\u00e1ctica tambi\u00e9n se conoc\u00eda en lugares m\u00e1s remotos como Galilea.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El cuerpo, envuelto en lienzos funerarios, se dejaba en la cueva sepulcral durante un per\u00edodo prolongado (a menudo alrededor de un a\u00f1o) para que se descompusiera. Luego, alguien conocedor de las pr\u00e1cticas funerarias jud\u00edas entraba, inspeccionaba los restos y \u2014una vez que quedaban principalmente huesos\u2014 los recog\u00eda, los colocaba en un osario (una caja de piedra caliza para huesos) y guardaba la caja en un nicho o c\u00e1mara separada dentro del sepulcro familiar.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien el hijo ciertamente estar\u00eda presente o involucrado en la organizaci\u00f3n de este proceso como un acto de piedad filial, ser\u00eda poco probable que \u00e9l mismo manejara personalmente los huesos de su padre. Normalmente, otra persona de la comunidad realizaba esa tarea directa.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uno de los \u201ctratados menores\u201d (masechtot qetanot) anexos a ediciones del Talmud de Babilonia es el Tratado Semahot, un tratado menor de la literatura rab\u00ednica. Es el texto rab\u00ednico cl\u00e1sico y m\u00e1s antiguo dedicado de manera integral a las leyes y costumbres relacionadas con la muerte, la sepultura, el duelo y los ritos funerarios.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Rab\u00ed Eleazar bar Zadok dijo: \u201cAs\u00ed habl\u00f3 mi padre en el momento de su muerte: \u2018Hijo m\u00edo, enti\u00e9rrame primero en una fosa. Con el tiempo, recoge mis huesos y ponlos en un osario, pero no los recojas con tus propias manos.\u2019\u201d (Tratado Semahot [Evel Rabbati] 12:9)<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por lo tanto, si esta lectura es correcta, el aspirante a disc\u00edpulo con quien habl\u00f3 Jes\u00fas probablemente era un hombre cuyo padre hab\u00eda muerto tiempo atr\u00e1s, pero cuyo entierro secundario (ossilegium) a\u00fan no se hab\u00eda realizado. El hombre ped\u00eda retrasar el seguimiento de Jes\u00fas hasta que este rito final se completara. Lo usaba como excusa, explicando por qu\u00e9 la obediencia radical al llamado de Cristo y la proclamaci\u00f3n de la llegada del reino de Dios simplemente llegaban en un mal momento de su vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero \u00bfqu\u00e9 hay de la enigm\u00e1tica respuesta de Jes\u00fas: \u201cDeja que los muertos entierren a sus muertos\u201d?<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dentro del contexto de las pr\u00e1cticas jud\u00edas del siglo I relativas al entierro secundario, esta frase est\u00e1 cargada de una profunda iron\u00eda y encaja perfectamente con la realidad cultural.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una explicaci\u00f3n plausible reside en la impureza ritual involucrada: aquellos encargados expertos que entraban en el sepulcro para recoger y trasladar los huesos (a menudo miembros de la comunidad y no el propio hijo) contra\u00edan impureza temporal por el contacto con los muertos (N\u00fameros 19:11, 14\u201316). En griego, \u03bd\u03b5\u03ba\u03c1\u03bf\u03cd\u03c2 pod\u00eda evocar a quienes estaban temporalmente \u201cmuertos\u201d en un sentido ritual \u2014contaminados y apartados\u2014 mientras cumpl\u00edan deberes relacionados con los muertos reales. El paso del arameo (o hebreo) hablado por Jes\u00fas al griego de los Evangelios pudo haber amplificado este significado estratificado para lectores posteriores, alejados de estas costumbres.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una posibilidad a\u00fan m\u00e1s llamativa y ampliamente se\u00f1alada es el uso que hace Jes\u00fas de una iron\u00eda aguda y casi l\u00fadica para exponer la procrastinaci\u00f3n del hombre. El aspirante a disc\u00edpulo alega urgencia \u2014\u201cD\u00e9jame primero ir y enterrar a mi padre\u201d\u2014, pero el entierro secundario (ossilegium) no tendr\u00eda lugar sino hasta meses despu\u00e9s, tras la descomposici\u00f3n completa. Los sepulcros familiares normalmente albergaban varios cuerpos en distintas etapas: algunos reci\u00e9n depositados, a\u00fan en proceso de descomposici\u00f3n; otros ya reducidos a huesos en osarios o nichos.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Jes\u00fas replica, en efecto: \u201cDeja que los muertos (los huesos secos de los fallecidos anteriores que ya est\u00e1n en el sepulcro) \u2018entierren\u2019 a sus muertos (se encarguen de los restos de los que a\u00fan se est\u00e1n descomponiendo, como tu padre). T\u00fa ya cumpliste con el entierro primario: deja de aplazar con esta obligaci\u00f3n futura y s\u00edgueme ahora.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta interpretaci\u00f3n subraya lo absurdo: los cad\u00e1veres literales son incapaces de enterrar a nadie, destacando as\u00ed la insignificancia de tales excusas en comparaci\u00f3n con las demandas urgentes del Reino. Como se observa en la evidencia arqueol\u00f3gica de las tumbas de la regi\u00f3n de Jerusal\u00e9n y se refleja en fuentes como el Tratado Semahot, m\u00faltiples generaciones compart\u00edan estas cuevas, haciendo que el juego de palabras de Jes\u00fas fuera culturalmente resonante y contundente.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque la explicaci\u00f3n del entierro secundario encaja de manera convincente con la evidencia arqueol\u00f3gica, muchos estudiosos consideran que \u201centerrar a mi padre\u201d es un modismo para esperar la muerte de un padre a\u00fan vivo, convirtiendo la petici\u00f3n en una postergaci\u00f3n a largo plazo. Es importante recordar que el entierro primario era inmediato (el mismo d\u00eda o al siguiente), de modo que si el padre acababa de morir, el hombre no estar\u00eda abordando a Jes\u00fas con tanta calma en una conversaci\u00f3n. Esta observaci\u00f3n respalda tanto la idea de que el padre a\u00fan no hab\u00eda muerto (posici\u00f3n mayoritaria en la erudici\u00f3n moderna) como la de que el entierro secundario est\u00e1 en vista (posici\u00f3n minoritaria).<\/span><\/p>\n<p><b>Conclusi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00faltiples interpretaciones ayudan a resolver el aparente conflicto con el claro mandamiento de honrar a los padres, afirman la urgencia del llamado de Jes\u00fas, y una de ellas incluso encaja bien con las costumbres jud\u00edas del siglo I descubiertas por la arqueolog\u00eda. Todo ello muestra a Jes\u00fas no como irrazonable, duro o despectivo de los deberes familiares, sino como alguien que comprend\u00eda plenamente el contexto cultural y desafiaba adecuadamente al hombre a alinear sus acciones con sus palabras.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Visto a trav\u00e9s del lente de la pr\u00e1ctica jud\u00eda del siglo I, este conocido intercambio pasa de ser un conflicto moral confuso a una profunda revelaci\u00f3n de la prioridad de Dios. La petici\u00f3n del hombre no se refer\u00eda a un duelo inmediato, sino a posponer el discipulado durante un a\u00f1o o m\u00e1s, hasta que se completara el rito del entierro secundario. La respuesta de Jes\u00fas, por lo tanto, no es un desprecio del deber filial, sino una reorientaci\u00f3n radical de la lealtad a la luz del Reino que irrumpe.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sus palabras llegan al coraz\u00f3n de la tentaci\u00f3n de todo disc\u00edpulo: el deseo de colocar el llamado de Dios en nuestro propio calendario, de subordinar la obra urgente del Esp\u00edritu al ritmo manejable de las obligaciones heredadas. Jes\u00fas expone esto no como piedad, sino como procrastinaci\u00f3n: una forma de muerte espiritual.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hoy, el llamado de Cristo conserva su urgencia implacable. Los \u201centierros secundarios\u201d que alegamos \u2014terminar este proyecto, alcanzar tal meta, esperar una temporada m\u00e1s conveniente\u2014 suelen ser solo excusas respetables. El Reino no esperar\u00e1 a que despejemos nuestras agendas. El Rey exige que reordenemos nuestro horario para \u00c9l.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cD\u00e9jame primero ir y enterrar a mi padre.\u201d Esta petici\u00f3n de un aspirante a disc\u00edpulo, y la desconcertante respuesta de Jes\u00fas \u2014\u201cS\u00edgueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos\u201d\u2014 ha inquietado a los lectores durante dos milenios. Parece enfrentar la urgencia del discipulado con el mandamiento fundamental de honrar a los padres. 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